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Recientemente en la graduación de la universidad en la que enseño, la chica que dio el mensaje de despedida para los alumnos contó una historia de una forma muy detallada pero que trataré de hacerle eco a grandes rasgos.
Resulta que un día ella estaba haciendo una investigación en la biblioteca universitaria. De repente, se dio cuenta que en un rincón del lado del ático encontró una caja de cartón toda vieja y llena de polvo. A ella le dio curiosidad por ver lo que contenía la caja. La revisó y se dio cuenta que dicha caja contenía las últimas posesiones de un sacerdote que había estado en la universidad hace más de un siglo.
La estudiante durante su discurso hizo hincapié principalmente en el hecho de que aunque este sacerdote había pasado toda una vida en esta universidad, muchos de los estudiantes, profesores o empleados NO sabían siquiera de la existencia de este sacerdote. Sin embargo, la estudiante empezó a hacer una lista bastante larga y sustanciosa de TODO lo que este sacerdote había hecho durante su vida para bien de la universidad y para toda la gente que pasó por su vida. Este sacerdote dejó una huella muy importante en todos nosotros incluyéndome a mí ya que gracias a este sacerdote y su arduo trabajo, existe el edificio donde yo tomé clases y en donde ahora yo misma imparto clases! Qué maravilla! Este sacerdote colaboró de diversas formas a la formación y educación de otros sacerdotes que he tenido como profesores. Sé que este sacerdote no pensó “estoy haciendo todo esto para cuando venga Claudia…” :) pero de lo que sí estoy segura es que este sacerdote tenía claro que estaba haciendo lo mejor que podía con los recursos que tenía disponibles. Aunque sus “últimas pertenencias” caben en una sola caja de cartón vieja y llena de polvo en un ático de la universidad, su huella ha llegado y llegará mucho más lejos de lo que yo misma me imagino.
Todo esto a mí me inspira de una forma muy personal, ya que ahora siento todavía más responsabilidad a seguir adelante con mi vida personal, profesional y espiritual.
Ojalá que las personas que lean esta historia analicen también sus propias vidas al tratar de contestar las siguientes preguntas para ustedes mismos: ¿Y tú qué quieres que encuentren un día en tu caja de cartón en un ático cien años después? ¿En qué forma quieres influenciar a los demás seres humanos? ¿Con qué los vamos a dejar? ¿Qué va a contener tu caja de cartón?
¡Qué tengan un lindo inicio de semana!