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Muchas veces me había pasado que según yo no decía la verdad para no lastimar al prójimo o simplemente porque no me atrevía a enfrentar las consecuencias o cosas por el estilo. Sin embargo, he notado a través de mi vida que en los momentos que no tengo nada que “ocultar” han sido los momentos más felices y que me hacen sentir LIBRE en todos los aspectos. Es un tipo de libertad fresca y liviana de sensación limpia que me gusta. No tengo que acordarme qué le dije a una persona y/o qué le dije a la otra. Supongo que es un proceso de madurez personal y de saber enfrentarse a uno mismo y decir “ésta soy yo” y ya. ¿Por qué será tan difícil hacer esto a veces?
Yo creo cada vez más que si realmente me presento tal y cual soy, entonces, ya será la otra persona que decida si es que desea ser mi amigo o amiga. Total, nadie somos perfectos. Yo he decidido de un tiempo para acá, que tengo siempre que hablar con la verdad en todo lo que pase en mi vida. Tengo que asumir mis propias responsabilidades en todos los aspectos, sino, pues entonces nunca realmente seré plenamente LIBRE. ¡Me gusta sentirme libre, se siente taaan bien! ¡Es una paz interior que no tiene precio ni nada que se le compare! ¿Será todo esto parte de un proceso de madurez? No lo sé. Lo que sí he notado es que tanto yo como la gente a mi alrededor –así como todo el mundo- somos del tipo de personas que ocasionalmente decimos “no le vayas a decir a fulano o a sutano esto que te digo eh?” o cosas por ese estilo. La verdad es que últimamente me cuesta mucho eso porque pienso que es mejor que no me digan ya que así sigo siendo LIBRE, porque ya que te dicen algo, es como hacerte cómplice de algo, no sé si me explico, pero así lo siento.
Quiero empezar a ser honesta conmigo misma para empezarlo a ser en todo lo que haga y tratar de ser un ser humano que está tratando de ser mejor. Sé todo esto pudiera parecer a juicio de unas personas bastante “utópico” o inocente, es más, me han dicho que soy inocentona para muchas cosas. Sin embargo, al darme cuenta de las reacciones y formas de vivir de algunas personas a mi alrededor que son secretivas o misteriosas, me doy cuenta que todas esas mentirillas o “secretos” de su vida son como una pesada carga que trae la persona a cuestas, y déjenme decirles algo, ¡eso se nota a leguas cuando la gente no es libre! Prefiero recibir críticas que soy demasiado inocentona o tonta a traer a cuestas cosas de las que me tengo que estar preocupando que no le digas a nadie tal cosa y tal. ¡Prefiero ser libre, libre, libre! Ese sentimiento me agrada mucho más que saber cosas secretas.
¡Me quedo LIBRE muchas gracias!
Clau
Desde el último día que escribí y hasta hoy, he notado que todo lo que he experimentado es relacionado a fiestas navideñas, celebraciones de fin de año, así como finales y comienzos en muchos aspectos. Gente cambiándose de casa, terminando ciclos escolares, una que otra graduación, etc.
Hoy, durante la Homilía de la misa, cuando el sacerdote mencionaba acerca del Evangelio de Mateo que corresponde al día de hoy, me pareció que se envolvía todo lo que he sentido últimamente.
En la Homilía de hoy, el sacerdote predicó acerca de algo que no conocía y ese “algo” es que los que conocemos ordinariamente como Los Tres Reyes Magos no eran “Reyes”. Según el sacerdote dice que la palabra a la que se refieren las Santas Escrituras habla acerca de tres personas que eran “visionarias” quienes se enteraron que iba a nacer el Mesías, pero que ha estado malmente traducida. Como él mismo lo dijo, queremos “romantizar” ese término y le ponemos “Reyes” pero no eran reyes. El sacerdote mencionó además, que estas tres personas NO eran personas queridas por la religión que en esos tiempos predominaba, ya que eran “visionarios” que predecían el futuro a través de las estrellas y todos esos tipos de cosas. Entonces, de acuerdo al sacerdote, estas personas fueron al Rey Herodes a preguntarle acerca de este “Mesías” que iba a nacer. Y el sacerdote compartía que si estas tres personas hubieran sido “ordinarias” nunca hubieran ido a preguntarle al Rey Herodes esto, ya que toda la gente de ese tiempo y en esos lugares, era de tipo conformista y sólo se dedicaban a seguir a su Rey Herodes y todo lo que él impartía, ordenaba y decidía.
Bueno, ¿para qué todo este “rollo”? pues para mí fue algo que me ayudó a entender más acerca del poder tan grande de Dios, ya que como el sacerdote compartía que así como los tres “visionarios” buscaron la Luz, eso es exactamente lo que deberíamos hacer los seres humanos. Y, aparte de esto, no únicamente buscar la Luz sino SER PARTE de esa Luz para tratar de ayudar a los demás seres humanos.
Yo creo que todos los buenos deseos que nos “deseamos” (valga la redundancia por favor), durante las fiestas navideñas y todos esos deseos del año venidero, se pueden hacer realidad si empezamos por nosotros mismos. Tratemos de seguir la Luz, como ustedes quieran llamarle, yo le llamo Dios, para “inyectarnos” de buena vibra y ayudarnos los unos a los otros tratando de así “inventarnos” un mundo mejor cada día. Pongámonos a pensar que si todos ponemos nuestro granito de arena día con día, como una gotera de agua, pronto podremos llenar un mar lleno de cosas buenas. El mar que aunque está lleno de gotitas de agua milimétricas, tiene una fuerza majestuosa e impresionante. No podemos evitar los problemas o situaciones de nuestras vidas cotidianas, pero lo que sí podemos “controlar” es la forma en la que los vemos y lidiamos con ello!
Sé que se “oye” utópica o quijotesca esta idea, pero al mismo tiempo, creo que podremos lograr un mundo mejor. Nadie somos perfectos ni mucho menos, pero si tratamos de ser lo mejor que podamos ser cada día de nuestras vidas, hasta en las cosas más mínimas, nuestro mundo cambiará. Como decía la Madre Teresa, se trata de hacer las cosas, aunque sean – las más pequeñas y mínimas – pero con mucho amor. Todo es contagioso. ¡Trata de ir hoy por tu mundo con una sonrisa en los labios y verás cómo es de contagiosa! Nunca sabemos cómo podremos influenciar a las demás personas. Hay mucha gente que aunque viva rodeada de muchas personas, se siente solita. Ayudemos a los demás a ver la Luz a través de nuestra Luz y así, cuando nos sintamos más oscuros, y nos llegue la “lucecita” de otros, nos sentiremos mucho mejor. Bueno eso creo yo.
¡¡Mis mejores deseos!!
Clau

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