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Se llegó nuevamente este día tan esperado para muchos estadounidenses. El famoso Día de Acción de Gracias o Thanksgiving. Considero prudente hacer una reseña breve sobre lo que significa este día. Esta celebración fue conmemorada por primera vez en junio 1676. Lo que se festeja es que cuando llegaron los peregrinos a Estados Unidos fue a Plymouth Rock el 11 de Diciembre de 1620 y a pesar que ese mismo invierno tuvieron mucha dificultad para sobrevivir, el otoño próximo tuvieron una muy buena cosecha, ya que aunque ellos no conocían el maíz, los indios nativos lo compartieron con ellos y así fue como tuvieron tanto éxito en su siguiente cosecha.
Los peregrinos decidieron celebrarlo con una gran cena, incluyendo a los Indios como agradecimiento por haberlos ayudado a sobrevivir el primer año.
Los peregrinos fueron a cazar animales para tratar de conseguir comida la cena. No se sabe a ciencia cierta si los pavos de la región, fueron parte de la cena, ya que ellos usaban el término “pavo” para cualquier clase de ave silvestre. Así que eso de “pavo” viene siendo más bien tradición de hoy en día.
Otra de las comidas que se acostumbra es el pie de calabaza y lo curioso del caso es que en esos días no había suficientes vacas para producir leche o mantequilla para prepararlo y ellos se comían las calabazas cocidas nadamás. Así que son muy pocas las posibilidades que ese alimento formara parte del menú de la primera celebración de Acción de Gracias.
Las reservas de harina que los peregrinos habían traído consigo, se habían usado, así que no había pan o pasteles de ninguna clase.
Tampoco se cree que había sidra, papas, o todo lo demás que ahora lo utilizan los estadounidenses para celebrar este gran día. De hecho acababan de descubrir la papa y hasta creían que era venenosa. Lo más seguro es que la primera cena haya incluido pescado, bayas silvestres, berros, fruta seca, maíz, almejas, venado y ciruelas.
El Día de Acción de Gracias fue proclamado oficialmente por el presidente Lincoln en 1863, para ser celebrado el último jueves del mes del noviembre y en 1941 fue declarado oficialmente, por el Congreso de los Estados Unidos un día festivo, a celebrarse el cuarto jueves del mes de noviembre.
Hoy en día esta festividad se celebra (como casi todos los días festivos) de una manera más comercializada que otras cosas ya que en Estados Unidos, el día siguiente de la celebración de Acción de Gracias se convierte en una comercialización de tan gran magnitud que es el día que se vende mucho más que ningún otro día del año entero!
El día siguiente después del Thanksgiving, es llamado “Black Friday” ya que en ese día una cantidad bastante considerable de personas sale a hacer sus compras navideñas ya que las tiendas abren sus puertas desde las 4 AM y tienen ofertas desde el 70% de descuento en su mercancía y estas ofertas sólo duran un par de horas, así que mucha gente a veces se queda a dormir afuera de las tiendas!
Por lo que corresponde a mi familia en lo particular, nosotros celebramos el Día de Acción de Gracias con una tremenda cena familiar y siempre tratamos de invitar a nuestros amigos más cercanos y sobre todo a personas que no festejan esa tradición por que no es su tradición ya que varios de ellos son de otros países.
A mi esposo Jim le fascina cocinar para este día tan significativo. Jim empieza a hacer las compras de lo que va a necesitar desde dos o tres semanas antes y empieza a cocinar desde un día antes y deja algunas cosas cocinándose a fuego lento durante toda la noche.
El caso es que celebramos, nos reímos, oramos, comimos, conversamos y al final del día limpiamos la casa. Jim se fue a dormir muy temprano ya que había estado trabajando mucho durante dos días.
Aquí dejo unas fotografías para su deleite y que las disfruten!
(Bueno, les pido disculpas por el momento pero es que no puedo subir las fotos, están muy grandes y necesito ajustarlas, pero les dejo la historia por el momento)
Así tal como se lee: Dr. Rajmohan Gandhi. Este hombre es el nieto de Mahatma Gandhi!
Fue una experiencia completamente académica e interesante. El Dr. Gandhi actualmente imparte clases en una universidad de Indiana y el once de noviembre fue a visitar la universidad para la que yo trabajo. También fue muy evidente que el Dr. Gandhi está sumamente preparado académicamente. De hecho, después de su conferencia, estuvo firmando sus libros que ya suman a siete [bastante gruesos eh?] y algunos tuvimos la fortuna de podernos sacar una foto con él.
Realmente, yo no sabía qué esperar de esta conferencia. Para mí ya era suficiente el hecho de poder estar escuchando a este hombre quien desciende de uno de los hombres más conocidos e importantes de nuestro mundo: Mahatma Gandhi! Entonces, yo sentía que tal como cuando fui a ver al Dalai Lama, que era una experiencia que para muchos es de una sola vez en la vida.
Cuando el Dr. Gandhi empezó su conferencia, me llamó mucho la atención la forma en la que empezó su discurso ya que lo primero que dijo fue que estaba agradecido porque lo hayamos invitado a nuestra universidad. Inmediatamente después, empezó a decir que todos los que vivimos en EE.UU. tenemos mucha suerte ya que este es un grandioso país aunque nosotros [los que vivimos aquí] no lo sepamos valorar.
A mí personalmente me llegó ese mensaje muy profundamente por varias razones. Aunque esa fue casi la primera línea que compartió con la audiencia, se me quedó muy grabada. Yo como profesora de la universidad, me doy cuenta de cómo muchos estudiantes, aunque acabados de levantarse, muy temprano en la mañana, se sienten ya cansados. No sé por qué pero es una realidad. Ojalá que “me prestaran” su juventud (como decía mi abuelo) y todas las oportunidades que tienen en sus manos y muchas veces no les sacan ventaja. Lo digo porque a mí me tocó luchar (y todavía lucho día con día) para conseguir lo mucho o lo poco que haya logrado. Por eso, desearía y recomendaría a todos los jovencitos y jovencitas, que le echaran “galleta” a todo lo que hacen, ya que la vida se va tan y tan rápido, que antes de lo que se imaginen, van a estar “cosechando” todo lo que siembren y ojalá que sean cosechas que los hagan sentirse orgullosos de lo que hicieron durante el transcurso de su vida.
Y bueno, el resto de la conferencia estuvo llena de mensajes muy positivos, no nadamás para los estudiantes pero para el mundo entero! El Dr. Gandhi habló durante su discurso acerca de mil y una cosas de política, de espiritualidad, de su abuelo Gandhi y según yo, la parte que considero que fue la parte central o principal de su discurso, fue la de “ser tolerantes” hacia los demás y de tratar de tener una mente más amplia para entender las diferentes culturas del mundo.
Como podrán observar, el Dr. Gandhi y el Dalai Lama tienen más o menos el mismo mensaje, mensaje que ha sido traído al mundo desde los tiempos de Jesucristo y mucho antes, el mensaje es el de: AMOR hacia el prójimo y a nosotros mismos.
¡Qué Dios continúe ayudándonos a seguir echándole “galleta” a nuestras vidas para poder tener muy buenas cosechas!
Aquí está el Dr. Gandhi y su servidora
Esta mañana, cuando lavaba los trastes del almuerzo, se me vino a la mente un recuerdo mágico de cuando era niña y me pasaba los veranos en Tilza en casa de mis abuelos paternos. Cuando visitaba Tilza durante los veranos, mi abuelita siempre nos mandaba a ayudarle a Tía’Lena allá “abajo”en su casa. Tía’Lena era una mujer ancianita a quien todos los primos le temíamos porque siempre nos pedía que le ayudáramos a hacer sus cosas, por ejemplo a limpiar su casa (que era un cuartititito pequeñito), a regar sus plantas y a lavar los trastes. Cuando le ayudábamos a hacer cualquiera de esas cosas, Tía’Lena nos regalaba un tostón por ayudarle. Muchas veces nos llevaba a la tienda de mi tío Gonzalo a ayudarle a limpiar la bodeguita de atrás y como pago nos regalaba un refresquito que creo se llamaba “chaparrita” (que nisiquiera sé si todavía exiten, por cierto) entonces los primos, nos emocionábamos con el hecho que nos pagaba con una chaparrita o con un tostonzote.
Bueno, de lo que me acordaba esta mañana era de la “técnica” que me enseñó Tía’Lena para lavar los trastes. Esta “técnica” la utilizaba porque no había mucha agua y ella no quería desperdiciar la poca que le traía mi primo Paúl a su casita. El caso es que tenía dos tinitas, una de metal gris y otra de metal azul, la azul era de peltre, de esas con puntitos blancos. La tinita gris de metal tenía agua y jaboncito, ahí se lavaban todos los trastes. El siguiente paso era enjuagarlos en la tina de metal azul con puntitos blancos. De ahí, los pasaba a una toalla para secarlos, la cual ya estaba encima del pretil que era en donde toda esta magia se llevaba a cabo. Bueno, el caso es que al terminar, tiraba el agua en las plantas y así no se desperdiciaba. En realidad no eran muchos los trastes que ella tenía porque sólo comía ella y utilizaba un plato, una tazita, una cuchara y un sartencito en donde se hacía de comer y cualquier otro traste en los que se hacía su tecito de hojas de limón del árbol de la casa de mis abuelos. Para mí, alguien quien había nacido y crecido en ciudades grandes y sólo iba a Tilza a pasar el verano, todo era un tipo de magia del cual ahora tengo unos recuerdos muy pero muy bonitos. Casi puedo oler el piso “rebocado” de la casa de Tía’Lena. Porque hasta para barrer su piso de tierra tenía “técnicas” para no desperdiciar agua y no hacer hoyos en el piso.
Dios tenga en sus manos a Tía’Lena ya que ella murió hace muchos pero muchos años. Lo curioso del caso, es que en ese tiempo, para mí todo era una emoción como de esa “magia” de lavar los trastes y también por el valor del tostón que me daba al terminar de ayudarle eran lo que me motivaba para ayudarle, ahora, le agradezco a Dios que haya yo tenido la fortuna de haber tomado parte de esa “magia” que no creo que se vuelva a repetir. Ahora mi vida está llena de todos esos lindos recuerdos de mis veranos en Tilza y de todas las experiencias “mágicas” vividas. ¡¡¡Ah canijo!! que se me hace que ya me estoy haciendo vieja y ¡¡ni cuenta me había dado!! ¡¡¡Qué bendición!!! ojalá y yo sea capaz de ayudar a crear ese tipo de recuerdos en mis hijas, sobrinos y nietos.
Para mis queridos lectores: ¡Qué cada que laven los trastes lo disfruten!. Acuérdense de que para algunas personas (como yo) tomamos el simple hecho de lavar los trastes como una “magia” y una bendición por el hecho de tener la fortuna de tener suficiente agua, jabón y sobre todo habilidad para poder hacerlo por uno mismo.
Y para despedirme como me dice mi tocalla-amiga Clau de Venezuela: ¡¡¡Chaito!!!
Fotografía tomada de http://www.tilza.com.mx





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